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jueves, 24 de mayo de 2012

La chica y el café



Erase una vez, una chica que no bebía nunca café. Un día decidió que tenía que comenzar a estudiar en serio y se tomó una taza después de comer, antes de ir a la biblioteca.
          Esa noche, se hicieron las dos de la mañana, y la chica no podía pegar ojo. Y aprendió una importante lección: o lo tomas más a menudo para que no te haga tanto efecto, o no lo tomas nunca.


Esta, señores lectores, es la historia de mi vida. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

¡ESTÁIS MUERTOS!



La voz monótona del profesor viajaba por toda la clase sin conseguir penetrar en los cerebros de los alumnos que estaban tirados sobre las sillas con la mente vagando entre nubes. Llevaban unos cuarenta y cinco minutos de clase y aún quedaba una hora más para poder salir al pasillo.
Águeda se creía morir. En el power point se veía un video sobre la imprenta de Gutenberg y cómo había revolucionado el mundo con su invento. Tipos, xilografía, papel, papiro, chinos… Su mente vagaba. Ya internet no le suponía ningún interés: había visto todas las páginas que seguía a diario… ¡antes de que pasaran diez minutos de la insoportable clase! Cuando miró al reloj se dejó hundir aún más en su asiento.
En las paredes de la clase estaban escritas con tiza ciertas frases que, el primer día, les habían asombrado: ¡ESTÁIS MUERTOS! O también: ¡filósofos de pacotilla iros a tomar por culo!  Asombroso.
Águeda miró las inscripciones, después al profesor, y luego de vuelta a las frases. Lo entendió todo. Probablemente los antiguos alumnos que habían estado en esa clase habían acabado locos y se habían comido entre ellos hasta que sólo el más fuerte había conseguido salir. Sonrió. Sí, probablemente fuera eso. Y si seguían allí mucho tiempo no dudaba en que su clase acabaría sufriendo el mismo destino.
Abrió el Word. No sabía qué escribir, pero quería escribir algo. Después de pensarlo durante unos pocos segundos, empezó un anti-cuento sobre lo que estaba ocurriendo en ese momento en su clase y se pondría a ella misma como protagonista. Sí, buena idea. Y probablemente el cuento acabara con ella misma iniciando un anti-cuento sobre una ella misma del pasado.
A lo mejor así conseguía crear un bucle infinito que la sacara de allí. Quién sabe…

jueves, 7 de abril de 2011

Eurodiputados caraduras



Erase una vez, unos hombres que vivían decidiendo el futuro de todos los países a los que representaban.
-¡Austeridad ahora que estamos en crisis! –les pedían a sus ciudadanos.
-¡Sed ahorradores! –decían de cara al público.
Pero llegó el día de la decisión: ¿perder sus privilegios como los viajes en bussines o sus dietas excesivas? ¡No señor! Ellos eran Eurodiputados, tenían que vivir bien porque, sino, no descansarían tanto como se merecían. Así que votaron, casi todos a favor de seguir derrochando como habían hecho hasta entonces.
Si no estaban bien descansados… ¿quiénes iban a decidir lo mejor para sus países y lo que harían todos durante esa crisis?

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Hace unos años, en un viaje a Estrasburgo, pude entrar en el edificio de los Eurodiputados. me quedé maravillada por la belleza y la limpieza del lugar, desde luego inmejorable.

Pero sin embargo, ayer nos llegó una noticia sorprendente: en una votación en la que ellos mismos decidían si a partir de entonces los vuelos en avión de menos de cuatro horas los hacían en clase turista en vez de en bussines como estaban acostumbrados, prácticamente todos los Eurodiputados de España han votado que no. Es decir: cuatro millones de parados en nuestro país y nuestros representantes en la UE se niegan a bajar un poco sus ventajas. 
Twitter está que echa humo con su #Eurodiputadoscaraduras. 

Se lo merecen, por derrochadores. 

lunes, 17 de enero de 2011

¿Dónde están las mariposas?



Mientras Madelein volaba y volaba de un lado a otro en el parque, se preguntaba dónde estarían sus compañeras. Se había despertado esa mañana, y antes incluso de agitar sus alas, se había dado cuenta de que las cosas habían cambiado. No supo en qué hasta que descubrió que sus compañeras no estaban con ella. ¿Dónde estarían?
Se pasó toda la mañana buscando. Bueno, para ser sinceros, se pasó la primera mitad de la mañana buscándolas y la otra mitad posándose en las dulces flores mientras chupaba el néctar. Las flores estaban siempre agradecidas de tener la compañía de Madelein, por lo que no le supuso ningún problema.
Cuando el sol estaba en lo más alto, Madelein recordó el motivo de su viaje: tanta hambre la había distraído. Miró a la margarita sobre la que estaba posada y decidió preguntarle.
-Oye Margarita bonita, ¿sabes dónde están las mariposas?
-Desde ayer no veo a nadie más que a ti –le contestó. Madelein le dio las gracias y se alejó batiendo las alas, preocupada.
¿Dónde estarían? ¿Se habrían ido sin ella? ¿Y si les había pasado algo malo?
…
Madelein se puso tan triste que tuvo que posarse en una rama.
¿No es cierto que vemos cada vez menos a las mariposas?


Ahora mi pregunta: ¿hace cuánto que no veis un par de mariposas volando? Casi parece que se las hubiera tragado la tierra...

lunes, 3 de enero de 2011

Julián y los Reyes Magos


Melchor, Gaspar y Baltasar se reunieron frente a los sacos llenos de todas las cartas recibidas. Desde principios de diciembre, se sentaban durante horas abriendo una tras otra, mirando quién había escrito la carta y si esa persona había sido buena durante todo el año. Si había sido buena, sus deseos podían cumplirse y los Tres Reyes Magos de Oriente le recompensaban con regalitos al lado de los zapatos. Sin embargo, si la persona había sido mala, tan sólo le dejaban carbón.
En ese momento, los Tres Reyes se encontraban en una situación comprometida como no la habían vivido en años. Llevaban dos horas delante de una carta, discutiendo.
-Yo no creo que Julián Pascual se merezca los regalos que pide–dijo Gaspar rascándose la barba. Se le notaba preocupado.
-Pero Gaspar, Julián Pascual es un buen hombre: cuida de su familia, trabaja como voluntario ayudando a los necesitados, baña y da de comer a todos los gatos de su urbanización…-respondió rápidamente Melchor dando una larga calada a su pipa. El humo ascendió hasta el techo mientras los tres se quedaban en silencio de nuevo. Melchor fumaba, Gaspar se tocaba la barba con preocupación y Baltasar, al no poder aguantar más la presión, se levantó para darle de comer a los camellos. Sus dos compañeros lo siguieron con la mirada, pensativos: todos sabían que Baltasar tendría la última palabra.
-¿Tú qué opinas, Baltasar? –preguntó finalmente Melchor entre calada y calada.
-Que Julián Pascual es un buen hombre en general. Si fuese otra persona, yo le llevaría regalos. Pero… por su culpa nos hemos quedado sin puente de diciembre nosotros y prácticamente toda España. Así que, si es por mí, que se quede con su carbón. ¡Ya quisiéramos nosotros cobrar lo que cobra él!


Este cuento lo escribí para un concurso navideño que hizo un periódico de mi Comunidad Autónoma. El concurso se llamaba "Cuentos Navideños" y no especificaba nada más que el tamaño que tenía que tener. Quise rebelarme por tan poca información e hice mi propia versión de un cuento navideño moderno, con la idea base de Yarko.
No gane, si os lo estáis preguntando XD No les debió hacer tanta gracia como a mi...