Hay películas que te cambian la vida, y Star Wars es una de ellas. Opino, después de haberme visto las dos trilogías en apenas un fin de semana muy largo, que una historia no podría ser mejor que la que George Lucas consiguió escribir. Igual de buena tal vez… pero mejor, imposible.
¿Por qué Star Wars?
Debo admitir que no había visto esas películas hasta ahora por gilipollez. No podía imaginar como una sola historia podía albergar tanto como decían… y me equivoqué. Nunca pensé que una historia de amor podría casar tan fácilmente con una historia de traición, de celos, de lujuria, de amistad… y me volví a equivocar.
Creo que esas saga –personalmente, me gusta más la saga moderna porque la historia la veo más emotiva –te hacen ver la vida con otros ojos. Especialmente a los que aspiramos a llegar al corazoncito de otras personas con nuestras historias, creo que esas sagas consiguen marcar el camino ideal para seguir. Y es que, para mejorar, no hay mejor manera de hacerlo que sacando lo mejor de aquellos que han triunfado antes que tú. Por eso, y sólo por eso, es necesario mucho estudio previo a las historias.
Antes, y es precisamente este uno de los motivos por los que decidí darle la oportunidad a estas películas, cuando Yarko leía unos capítulos de alguna novela escrita por mí, me decía: “le falta algo”. Yo no entendía qué le faltaba, porque lo único que Yarko podía asegurarme era que "no era Star Wars". ¿Qué era lo que tenía Star Wars que lo hacía tan perfecta?
Emoción. Ilusión. Ternura. Amor. Filosofía. Mitos. Personajes totalmente redondos. Ambientación. Perfecta narración. Amistad. Traición. Guerra. Sangre. Soledad. Lágrimas.
Son tantas y tantas cosas…
No puedes ver la trilogía moderna y no sentir como el corazón se te encoje. Haber visto crecer a esos personajes, haber visto la maldad de los antagonistas y sus planes para, utilizando a los que se consideran amigos, lograr sus objetivos… Todo eso no puede dejarte indiferente.
Con Star Wars, puedes aprender toda clase de valores. Aprendes a que los héroes en realidad por dentro tienen sus inquietudes y temores como cualquier otro, que la amistad de unos compañeros de batallas no puede comparárselo a nada…
La filosofía samurái también está muy presente en el universo: los jedis deben lealtad al Consejo, no tienen posesiones materiales y viven por y para una entidad que los une a todos y que pone en equilibrio el universo. Es una historia samurái que transcurre en el espacio.
Pero sobre todo, y para mí esto es lo más especial de la saga, el poder que el amor puede otorgarte.
Uno no nace malo como nos quieren enseñar en muchos lados: el camino de la fuerza lo eliges tú. Tú decides siempre, y en todo momento, hacia dónde quieres ir. Y seguirás el camino que tus instintos, el camino que tus metas te digan por dónde debes ir.
Es curioso, porque también enseñan que podemos llegar a hacer mal a quien más queremos por intentar salvarlos a toda costa. De esta forma, aprendemos que cada uno debe elegir su camino, su propio camino, y que intentar salvar todo lo que nos rodea es inútil. No existe el destino, el destino lo elegimos nosotros: y podemos llegar a causar grandes males intentando imponernos.
Para mí, tiene una carga de amor increíble, tiene una carga de amistad increíble y tiene una carga de motivación increíble.
Sí, lo admito: si yo consiguiera alguna vez que alguien se emocionara con algo escrito por mi tanto como lo he hecho yo con Star Wars, podría morir en paz.
Todo esto lo escribo porque una amiga con la que estaba anoche hablando de este tema me dijo que describía La Guerra de las Galaxias con tanta pasión que debía colgarlo en este blog. Así que, si me lo permitís, me concedo y dedico esta entrada *_*
Que la Fuerza os acompañe