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martes, 10 de julio de 2012

La belleza según Juan Ramón Ribeyro

“A doscientos metros no podemos saber si una mujer es bella. A unos centímetros todas son iguales.
La percepción de la belleza necesita cierto margen espacial, que varía no solo de acuerdo al observador, sino también de acuerdo al objeto observado. Entre nosotros decíamos sobre algunas mujeres, utilizando una expresión ya convenida, ’tiene buen lejos’, pues a cierta distancia parecía guapa, pero apenas se acercaba no lo era. Otras en cambio tienen ’buen cerca’, pero al alejarse notamos que son desproporcionadas o flacas o con las piernas torcidas.
¿Qué distancia debe servirnos de patrón para dar un veredicto estético sobre una persona? Un amigo, a quien hice esta consulta, me respondió: ’La distancia de la conversación’”.

- Julio Ramón Ribeyro

lunes, 26 de septiembre de 2011

Qué complicado es el amor

(Escuchar con esto de fondo)



Ella se encontraba tumbada en la cama, desnuda como de costumbre. Su blanca piel estaba apenas tapada por una sabanita que le cubría algunas partes del cuerpo. La ventana, como siempre: abierta de par en par. Desde la calle se oía el sonido de los coches que, frenéticos, emprendían una caminata sin fin llena de prisas.
Pero eso no parecía importarle. La chica no se encontraba dormida, pero tampoco estaba despierta aún. La luz le molestaba en los ojos mientras su larga cabellera castaña brillaba bajo los rayos de sol que se colaban a través de la ventana. Los pájaros, fuera, no dejaban de cantar gloriosos.
Eso tampoco parecía molestarle.
Se agarraba como podía a las últimas pinceladas del sueño: un beso. El último beso que había recibido… la despedida. Después, su amor había embarcado en un avión y no volvería a casa hasta varias semanas después. Se había marchado tres días atrás, y en ese tiempo la chica no había tenido ganas de salir de la cama, recordando y aspirando el olor que había dejado su perfume antes de irse. Aunque le dolía recordar el motivo de su tristeza, también le hacía sentirse plena. Abrazada por un aroma.
Se levantó después de varios minutos y varios intentos, sin resultados, de recuperar la electricidad del amor perdido. La sábana se escurrió entre sus muslos hasta volver a la cama, hecha una bola. Sábanas moradas, como le gustaba a él. De algodón, como le gustaba a ella. Sobre una cama con barrotes a los pies y madera blanca en el cabecero. Una cama grande que ahora se le antojaba inmensa.
… Qué complicado es el amor




lunes, 12 de septiembre de 2011

La flaqueza del bolchevique, de Lorenzo Silva



Era lunes, y como todos los lunes el alma me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de los cojones. Una tarde pensé que el alma era una tercera bola que llevaba ahí colgando y que me servía tan poco como me servían las otras dos. Desde entonces, cuando es lunes y el alma me pesa, cuando es otro día y el alma me pesa, hasta cuando no sé qué día es y el alma me pesa, siento ese bulto y esa carga abajo del todo, peleando con la tela elástica del slip.

                Así comienza la fantástica novela española “La flaqueza del bolchevique”, del escritor Lorenzo Silva (abogado madrileño nacido en 1966). Con esta novela, Lorenzo consiguió quedar finalista en el premio Nadal en 1997.
                Un lunes a las ocho de la mañana, el protagonista empotra su coche contra el de una ejecutiva que, al salir, le cubre de insultos. En ese momento el hombre decide dedicar su existencia a amargar a la mujer y hacerle la vida imposible, para, además, entretenerse y olvidarse por un momento de su monótona vida gris. Pero al acercarse a la ejecutiva descubre que tiene una hermana de quince años que pronto se convierte en su debilidad.



Opinión personal:
Admito que no acostumbro a leer novela española. También admito que no acostumbro a leer novelas que no tengan un puntito fantástico, pero hace años encontré este libro en la estantería de mi madre y desde entonces lo tengo secuestrado en mi cuarto. Poco después estrenaron una película y pude ver en imágenes lo que ya había leído previamente… y me gustó.
Es una novela muy entretenida. Se hace tremendamente corta, y es uno de esos libros que merece la pena comprarse y tener en la estantería, porque una vez cada año vuelven a dar las ganas de echarle un ojo. Los protagonistas son encantadores, y cuando llevamos ya varias páginas leídas, estamos tan metidos en la historia que odiamos a quienes los personajes odian. Que esto ocurra en una novela me parece algo difícil de conseguir y que yo valoro muchísimo.
El ritmo es muy bueno. Las cosas fluyen y en un principio no se sabe hacia dónde van a ir, porque ocurre todo tan naturalmente que no hay momento en el que te lo plantees. Sabes que todo va rondando y que acabará de una manera u otra.
¿El género? En este caso no lo tengo yo muy claro. ¿Romance? ¿Novela blanca? ¿El transcurso de la vida? Una mezcla de situaciones. Como ya dije al hablar del ritmo, es difícil de poner un punto en la trama, sino que se convierte en una madeja imposible de desenredar. Muy sencillito, muy agradable.
Una novela harto recomendable. Y sí… podéis ver la película si queréis, pero el libro aporta muchísimas cosas más :P



(P.D: ¿No os pasa que odiáis encontrar solamente la portada que hicieron después de hacer la película de un libro? ¡Es odioso!)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Miénteme, dime que me quieres




─Dime, ¿qué es lo que quieres?
─Miénteme
─…
─Dime que me quieres
─Te quiero. Con toda mi alma.
─Eres un jodido embustero
─Fue lo que me pediste que fuera. Todo lo nuestro se basó en una mentira. No veo por qué… bueno. No veo por qué ahora no debo seguir mintiéndote.
─¿No se te quiebra el corazón a cada mentira que dices?
─Pues… no, la verdad es que no.
─A mí sí. 


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Vuelvo a mi habitual ritmo de escritura y publicación... ¡bien! He pasado un verano en el que no he escrito ni mi nombre. A eso se le llama desconectar.
Esta tarde reanudé el taller de literatura y hemos hablado de los diálogos, diferenciando el diálogo escrito para ser leído en voz alta y el que está escrito para ser leído en una novela. He intentado conseguir esta vez esa frescura que exigen las frases que se van a decir en voz alta, pero... no sé si lo he conseguido.
En fin, experimentos y diálogos por doquier. Lo próximo que quiero intentar es un cuento en el que los tiempos verbales se intercalen y no quede mal.

sábado, 30 de julio de 2011

A tomar por culo todo. Se lo merecía



Hay un momento en la vida de todo hombre en el que intenta adivinar si entre lo que está bien y lo que está mal hay alguna diferencia. Para Julián, ese momento llegó cuando desvistió a su secretaria y la tumbó encima del escritorio.
En una pausa para comer, ella había vuelto a insinuársele con miraditas desde la entrada del despacho. Comamos juntos, dijo, he traído comida para dos. Sin darse cuenta del berenjenal en el que se estaba metiendo, Julián aceptó por no ser maleducado. Comieron en la misma mesa del despacho, haciendo bromas y saboreando aquel pastel de manzana que tan bien parecía salirle. Marina, su secretaria, bromeó diciendo que eso no era lo mejor que sabía hacer. Que aparte de lo que él conocía de ella de su trabajo, también salía los fines de semana y disfrutaba como una simple muchachita alocada más.
A pesar de la edad de ambos –él ya más de cuarenta, ella rondaría los treinta y cinco muy bien llevados -, había dejes de conversación adolescente entre ambos. Había miradas, había insultos lanzados con cariño, había roces aparentemente casuales entre sus manos. En uno de esos roces, se miraron y se entendieron.
Poco más había que contar. Marina se encontraba en la mesa, ya medio desnuda, y él prácticamente encima suyo. ¿El cómo habían llegado hasta allí? Ni Julián mismo entendía el motivo, pero si supo que llevaba meses soñando, literalmente, con ese momento. El momento en el que pudiera alejarse de su locura del día a día, que pudiera dejar a un lado las estadísticas económicas, los cafés con compradores y las acciones, y pudiera entregarse a ella como un simple muchachito alocado más. ¿Cuánto tiempo hacía que pensaba en ella? Mucho, de eso no había ninguna duda. Hasta que comenzó el juego de la seducción no se había planteado que algún día podría catarla como si fuera un buen vino, pero el paso que había tomado su relación puramente profesional le estaba gustando.
Tras esa mirada atrás hacia el comienzo de todo, Julián volvió a inclinarse sobre ella. A tomar por culo todo. Se lo merecía.

miércoles, 27 de julio de 2011

Sábanas caídas



La cama revuelta y las sábanas caídas en el suelo demostraban la pasión que había reinado en la habitación apenas unos minutos antes. En ese momento, dos cuerpos tumbados respiraban con agitación, convirtiendo el aire frío de invierno de su alrededor en cálido vaho. El hombre y la mujer se arroparon con el poco abrigo que aún estaba a su alcance. Sonrieron, primero el hombre y después la mujer. Luego un beso en la frente y el cansancio acabó apoderándose de ambos.
                Cuando abrieron los ojos, alguien estaba introduciendo la llave en la cerradura de la casa. Aún con las breves legañas pegadas, la agitación volvió a apoderarse del dormitorio en apenas unos segundos, pero esta vez era una agitación distinta: alguien estaba entrando y estaba a punto de descubrirles en un momento de flaqueza.
                ─¡Debajo de la cama! –le susurró él a ella. Ella en menos de dos segundos se encontró sobre el frío suelo, desnuda, intentando recuperar el aliento por el repentino subidón de adrenalina. Él, por su parte, se vistió con toda la prisa del mundo y al encontrar un montoncito en el suelo con la ropa de la mujer, en un momento de pánico abrió la ventana  y lo tiró todo por ahí. Desde debajo de la cama sonó un gemido casi de dolor al verlo.
                El hombre salió de la habitación y fue a encontrarse con la recién llegada. Desde el vestíbulo se escuchó el sonido de un beso y una conversación banal sobre cómo había ido el trabajo. Yo muy bien, cariño, ¿y a ti cómo te ha ido? – Bien, aburrido en casa. He barrido la cocina. A la mujer de debajo de la cama se le pusieron los ojos en blanco. ¿Bien, aburrido en casa? Le hizo hasta gracia la contestación. Supo que si la otra mujer llegaba a descubrirla escondida, el matrimonio que vivía tan felizmente allí se desmoronaría. Durante unas milésimas de segundo tuvo ganas de salir, desnuda, e ir a dar dos besos a la recién llegada, pero se contuvo. No quería causar un conflicto tan grande, así que se quedaría allí escondida hasta que la casa se quedara en silencio.
                No tardó mucho en ocurrir. En seguida las otras dos personas que estaban en la vivienda salieron con la excusa de ir a comer fuera. No tardarían, fue la promesa que el marido le hizo a su mujer, promesa dicha bien alto para que ella se diera por aludida también. Eso significaba que la quería fuera en menos de lo que canta un gallo.
Esperó. Contó hasta doscientos antes de atreverse a salir de su escondite. Lo primero que hizo fue asomarse por la ventana para ver si su ropa había cado muy lejos. Cuando vio toda su vestimenta desparramada por el patio interior, tres pisos más abajo, se dio cuenta de que no volvería a recuperarla. Sin embargo, necesitaba algo de ropa para poder salir de allí…
Abrió el gran armario que coronaba una de las paredes del dormitorio. Se asomó dentro creyéndose caer hasta Narnia y rebuscó algo de su talla. Tras varios minutos intentando dejar todo tal y como lo encontraba, lo único que pudo ponerse que le quedaba mínimamente decente era un feo traje de color tornasol.  Suspiró al mirarse al espejo, viéndose hortera a más no poder. ¿Tornasol? ¡Hacia eones que había pasado de moda! ¿Qué clase de mujer conservaba un traje tornasol en su armario?
Recogió su bolso de debajo de la cama y se dirigió hacia la puerta.


Cada vez las tareas que nos pone Víctor Conde en el taller de literatura son más dificiles: teníamos que hacer un cuento de entre media y una página que tuviera algo de diálogo y que apareciera alguien llevando un traje de color tornasol por error. ¿Cómo demonios se puede conseguir eso? He hecho más o menos lo que he podido, ya hoy veremos si el profesor me pone mala cara o no :P

miércoles, 22 de junio de 2011

Fragmento



¿Hubiera querido su esposo que ella se volviera a casar? Muchas veces era ella misma la  que se descubría con pensamientos de ese tipo y se moría de vergüenza. Cuando se habían casado, habían jurado que estarían para siempre juntos, hasta que la muerte los separara. Pero… ¿y después de que la muerte se llevara a alguno de ellos? ¿Tenía derecho el fallecido a seguir exigiendo una fidelidad extrema?
Maionette estaba cansada de estar sola. Y eso era lo que más miedo le daba, que llevaba diez años añorando algo que su propia mente se negaba a darle. Casi todas las mañanas se despertaba y tendía el brazo, aún con los ojos cerrados, hacia el otro lado de la cama, esperando encontrar allí aún a su marido. Luego notaba el frío de las sábanas, abría los ojos y se echaba a llorar al encontrarse sola. Así día tras día, mermando con cada despertar su energía. Y casi todas las mañanas, tras su llanto habitual, se volvía a sorprender sacando fuerzas de la nada para ir a despertar a su hija y aparentar ser una madre perfecta. 

martes, 17 de mayo de 2011

Prométeme que será para siempre

Siento que haga tanto que no me pasaba. Tenía mucho trabajo pendiente y apenas he parado.



-¿Seguro que quieres hacerlo? –preguntó él. Ella, tras morderse el labio inferior con gesto preocupado, asintió.
-Me va a doler… ¿verdad? –preguntó. Gran parte de su alma no quería saberlo, pero intuía que lo correcto era preguntar. El chico, sentado a su lado en la cama, asintió en silencio.
-Sí.
Se quedaron en silencio.
-Mi vida cambiará, ¿verdad?
-Sí. Bastante –notaba la boca seca -. De hecho, más de lo que imaginas.
-Pero... ¿eso nos hará estar juntos para siempre?
-Eso sí, sí. Para siempre.
-No me vas a dejar después de esto, ¿no? – El dolor no la echaba para atrás tanto como el pensar que él podía desentenderse después de estar con ella -. Prométemelo.
-Te lo prometo. Estaré hasta cuando tú me dejes estar.
-Entonces está bien. Hazlo.

La muchacha se descubrió el cuello y cerró los ojos, esperando el mordisco. 

miércoles, 30 de marzo de 2011

Hoy voy a dejar de ser un angelito



Hoy estoy dispuesta a quererte. Estoy dispuesta a amarte hasta donde haga falta. Hasta donde haga falta, ¿me has oído? Pero no será sólo hoy: será mañana, pasado y hasta el final. Hasta donde tú me dejes ir.
Miénteme. Desgárrame. Rómpeme. Haz lo que quieras conmigo, hoy estoy sin escudos.
Hoy estoy dispuesta a hacer todo lo que me pidas. Hoy estoy dispuesta a ser tuya, ¡pero eso ya lo sabes! Lo dice mi mirada, lo dicen mis gestos, lo dice mi cara.
Hoy voy a dejar de ser un angelito.
 Hoy, cariño mío, quiero subir hasta las estrellas… contigo.

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La imagen es de una estatua titulada "La Fuente del Ángel Caído", que está en el parque del Retiro, en Madrid. Curiosamente, Madrid es la única ciudad del mundo que tiene una estatua dedicada a los ángeles que decidieron alejarse del sendero divino. 
¿No es curioso?

jueves, 24 de marzo de 2011

Romeo y Julieta




JULIETA- ¡Esposo mío! Mas ¿qué veo? Una copa tiene en las manos. Con veneno ha apresurado su muerte. ¡Cruel! no me dejó ni una gota que beber. Pero besaré tus labios que quizá contienen algún resabio del veneno. Él me matará y me salvará. (Le  besa.)  Aún siento el calor de sus labios.
“Romeo y Julieta”
Shakespeare

martes, 1 de marzo de 2011

Truchimán



-Cariño… estás hecho todo un truchimán –dijo ella a su oído. Manuel giró la cabeza y la miró de arriba abajo, con algo de rabia.
-¿Cómo me has llamado? –preguntó él. No podía comprender como, en un momento tan delicado como ese,  ella podía ser capaz de llamarlo de un modo tan raro.
-Truchimán. No te enfades, bobo –dijo ella. Pero era demasiado tarde. Manuel se levantó del sofá hecho una furia, recogió su abrigo y se marchó antes incluso de que su novia pudiera mover ni un solo músculo.
Manuel no entendía cómo podía ser capaz Elena de llamarle de ese modo. ¿Cómo se le ocurría? Y encima, con una palabra tan extraña, tan malsonante… Estaban viendo una película en ingles tan tranquilos los dos y de pronto...


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Suena a superhéroe, ¿verdad?

La verdad es que el texto no me gusta tanto, pero quería dejar constancia de la palabra que acabo de aprender ^.^ 

truchimán, na.
(Del ár. turŷumān, intérprete).
1. m. y f. coloq. intérprete (‖ de lenguas).
2. m. y f. coloq. Persona sagaz y astuta, poco escrupulosa en su proceder. U. t. c. adj.

lunes, 14 de febrero de 2011

Cartas a un amor que nunca se podrá olvidar



Querida Noelia
Hace hoy 12 años que el cáncer te alejó para siempre de este mundo, pero puedo asegurarte que, por mucho tiempo que pase, seguirás estando dentro de mi corazón. Y en todo este tiempo, no he conseguido olvidar tu aroma.
Aún recuerdo esa última noche que pasamos juntos: tú, tan débil  pero tan bella, y yo a tu lado esperando a que ocurriera lo que tenía que ocurrir, desgarrado por dentro. En la tierra eras un ser de luz, así que no dudo en que Dios te ha convertido en uno de los ángeles más hermosos del paraíso.
Te añoro, pero eso ya lo sabes. Llevarás observándolo todo desde el cielo desde el día que te fuiste.
A María la han aceptado en la universidad. Va a estudiar derecho, me ha pedido que te lo diga. Aún la miro y me vienen a la memoria recuerdos de cuando era apenas del tamaño de un antebrazo…  Que tiempos tan felices para todos.
Ella también te añora muchísimo, tal vez incluso más que yo. Te perdió siendo tan pequeña que prácticamente creció sin tener una madre. Intenté actuar en casa ejerciendo como padre y madre a la vez, pero me resultaba tan imposible como a un pato hacerse pasar por un pavo real.
Noelia, si supieras como me duele el alma sin ti... Es como si me hubieran arrancado parte de mi ser, como si nunca más pudiera volver a ser plenamente feliz. Cuando vivías, me bastaba con una sonrisa para sentirme pleno, pero ahora…
Me dijeron que el tiempo curaría la herida que llevo dentro, pero ya han pasado 12 años y sigo casi como el primer día.

Como ves, sigo cumpliendo con lo que me pediste antes de irte: escribir una carta cada año contando lo ocurrido y dejarla encima de tu tumba. Esta es la decimosegunda carta que deposito.
Tuyo para siempre
Antonio

P.d: Te quiero




Esta es mi participación en el I Concurso de Cartas de Amor, en el que quedé finalista. Se presentaron 48 cartas y se eligieron a 10 finalistas, así que me siento muy orgullosa. Sin embargo, no gano la que yo esperaba que ganara,pues había muchísimas muy buenas -los finalistas tuvimos que leerlas allí mismo-. 
El caso, es todo un orgullo. ¡Mi primer concurso serio y no quedo nada mal!

sábado, 12 de febrero de 2011

Tristeza infinita



              Este cuento lo mandé a un concurso, así que hasta que no obtenga los resultados tengo que quitarlo de aqui

jueves, 10 de febrero de 2011

El caracol sin concha



-Mi amor, mi cariño, lo siento mucho. Me gustaría que volvieras a mí, que me perdonaras por todo lo que te he hecho. Nunca pensé en que te haría tanto daño…
El pequeño caracol se encogió sobre su concha y besó todas las pequeñas grietas que le habían salido por culpa de la caída.
-Todo ha sido culpa mía, por ser tan inconsciente…

lunes, 31 de enero de 2011

Fragmento del libro Episodio III (Star Wars), de Mathew Stover



Fragmento del libro de Episodio III (Star Wars) que me estoy leyendo ahora mismo y que me ha hecho vibrar de la emoción.
Os sitúo: reencuentro después de cinco meses sin verse de Anakin y Padme, que llevan poco más de tres años enamorados y casados en el más absoluto secreto. ¿Por qué? Los jedis, al entrar en la Orden, deben alejarse de cualquier acto o posesión que los pueda volver vulnerables..




[…] Pero “esposa” es una palabra demasiado pobre para comunicar la verdad; “esposa” es una palabra pequeña, vulgar. Una palabra que puede brotar de una boca desdeñosa con muchos ecos mezquinos y desagradables. Para Padmé Amidala, decir “Soy la esposa de Anakin Skywalker” es decir, ni más ni menos que “Estoy viva”.
Su vida antes de Anakin pertenecía a otra persona, a un ser inferior digno de compasión, algún espíritu empobrecido que nunca había sospechado lo profundamente que debe vivirse la vida.
Su verdadera vida comenzó la primera vez que miró a los ojos de Anakin Skywalker y encontró en ellos, no la adoración sin condiciones del pequeño Annie de Tatooine, sino la pasión directa, abrasadora y sin vergüenza de un poderoso Jedi. […] Un hombre que la había amado durante toda una década, con un corazón paciente y fiel, mientras esperaba el acto del destino que, estaba seguro, algún día abriría el corazón de ella al fuego que ardía en el de él.
[…] Es una criatura salvaje que ha acudido dócilmente hasta su mano, un tigre de las lianas que ronronea contra su mejilla. Cada roce suave de él, cada mirada amable o cada palabra de amor es, en sí misma, un pequeño milagro. ¿Cómo no va a estar agradecida por semejante regalo?
[…]Porque ahora es algo más que la esposa de Anakin Skywalker.
Es la madre del futuro hijo de Anakin Skywalker.
Mathew Stover 





¿No es precioso? o^.^o
A veces me oigo a mi misma y me dan ganas de vomitar arcoiris mientras me revuelco entre pasteles XD

miércoles, 26 de enero de 2011

Viejecitos adorables



-¿Sabes, mi amor? Cuando muera quiero que nos entierren juntos.
-No creo que debamos preocuparnos de eso tan pronto. Aún nos quedan muchos años vivos.
-En cualquier caso, quiero pasar todo este tiempo junto a ti. Y cuando seamos tan ancianitos que tengamos que tener a alguien que nos cuide, yo seguiré contigo. Mimándote, acariciándote y besándote.
-Lo sé, cariño. Pero no quiero que te preocupes por eso ahora.
-¿Por qué?
-Casi parece que quieras llegar a ese momento. Y eso no es bueno: tenemos que aprovechar que aún somos jóvenes para vivir como siempre hemos querido hacerlo. No basta con decir “ya mañana lo haré”, sino hay que hacerlo en el momento. Y si en el momento lo que quieres es mimarme, acariciarme y besarme… hazlo.  Pero hazlo ahora, hazlo mañana, y sigue haciéndolo hasta que seamos unos viejecitos adorables.
-… Tienes razón.
-Te quiero.




Acabar los exámenes me ha dejado sensible :P   XDD

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Margarita Florero




Hola.
Mi nombre es Margarita y soy un florero.
Me gusta despertarme cada mañana con la salida del sol y desperezarme bajo sus rayos. Vivo en una casa pequeñita,  y entre mi compañera y yo damos olor primaveral a la cocina.
Me siento muy solo. Si alguna florera quiere contactar conmigo, que llame al número que aparece en pantalla. Prometo tratarla como a una diosa y le regalaré sonrisas cada minuto de la vida que pasemos juntos.
Un beso, quiero conoceros
Margarita Florero





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He estado muy ocupada para publicar antes en el blog. Entre Navidades, exámenes, apuntes y tal, apenas he tenido tiempo de escribir algo que no sea para la universidad.
Estoy empezando una novela Steampunk ambientada en el relato "Jacqueline, da las gracias al vapor", y ese es otro motivo por el que no he escrito demasiados cuentos en este tiempo

viernes, 10 de diciembre de 2010

El amor a través de un teléfono


-Mamita… ya he estado mucho tiempo con papá. Yo quiero volver a estar contigo… -dijo la pequeña a media voz. La mujer al otro lado del teléfono tembló y notó como se desgarraba por dentro.
             -Ya lo sé cariño. Por eso voy a volver a casa en noviembre, para traerte a España conmigo.
 -¿Puede mi hermano venir conmigo? –preguntó con voz dulce.
-Claro que si, Fernando vendrá con nosotras. 
-Me vas a tener que comprar una maleta. La que tengo yo aquí es un poco pequeñita…
-Lo sé, mi luz. Te compraré una maleta muy grande.
-¡Pero yo ya tengo una! –dijo la jovencita elevando la voz.  Se dio cuenta de su error y volvió a disminuir el tono -. Papá me puede dejar la suya, que sí que es grande.
-No, no. Te voy a comprar una maleta para que sea para ti sola. Piensa que tenemos que traer tu ropa, tus zapatos y algunas muñecas –intentó convencerla la madre. Se quitó con el dorso de la mano las lágrimas que llevaban un rato cayendo.
-¡Es verdad! –respondió con alegría - ¿Y a mi hermanito le vas a comprar una maleta grande también?
-Claro. Tenemos que traer todas vuestras cosas. Pero mi amor, recuerda que vais a empezar el cole aquí en España…
-Ay, mamita, yo no quiero empezar el cole en España. ¡Yo no sé hablar como los españoles!
-No te preocupes, los españoles no hablan tan distinto. Cambian algunas palabras, pero tu mamita te va a enseñar cuales para que no tengas problema. Además, aquí la gente es muy buena con las niñas bonitas –dijo la madre sonriendo. Al otro lado de la línea una vocecilla se rió con dulzura.
-Gracias mami. Oye, tengo que colgar ya, que tengo que ayudar a papá a hacer la comida. ¿Hablamos a la noche?
-Claro mi amor, te llamo en 8 horas. Dile a tu hermano que le amo con locura. Y a ti también, mi princesita. Ya verás como todo volverá a ser perfecto cuando vivamos los tres juntos aquí.
-Adiós mami. Te amo.


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No creo que haya podido expresar al completo todos los sentimientos que quería, pero... ayer sentí la necesidad de escribir esto. Dedicado a una boliviana que conozco muy bien, que ayer me relató esta conversación con su hija. ¡Sé fuerte!

martes, 16 de noviembre de 2010

Teléfono



-Hola, ¿está Felix?
-Sí, espera un momento que te lo paso…
-Espero
-¡Hola Marta! ¿Cómo estás?
-Te dejo
-¿Qué?
- Tic tic tic, tic tic tic…

jueves, 11 de noviembre de 2010

El paseo



-¿Recuerdas estas calles?


-Las recuerdo bien, aunque no son más que un eco de lo que fueron en su momento
-Aquí fue donde nos conocimos
-Hace ya toda una vida
-Recuerdo que solíamos pasear por aquí.  Jóvenes, ilusionados, llenos de planes para el futuro
-Siempre soñando
-Teníamos tanto por hacer, tanto por vivir…
-Pero siempre preocupados, siempre con quebraderos de cabeza
-¿Y qué es una vida sin problemas? Mira, aquél banco.
-Sí, ahí fue.
-Nuestro primer beso.  ¿Volverías a hacerlo?
-Sin dudarlo.
-Aún puedo vernos recorriendo estos lugares. Para mí siempre fue algo especial.
-Yo quizás no supe apreciarlo.
-Echo de menos esas sensaciones. Ahora sólo son un recuerdo.
-Es lo único que nos queda.
-¿Estás triste?
-Nostálgico. Son buenos recuerdos, no recuerdos tristes.
-Ojalá pudiéramos volver a empezar.
-Tendremos que conformarnos con recordarlo una y otra vez.
-Valió la pena. Es una lástima que todo tuviera que terminar. Al principio lloraron mucho por nosotros, ¿recuerdas?
-Sí. Pero ya debe de haber pasado mucho tiempo de aquello.
-No lo sé. Ya no noto el paso del tiempo.
-Ni yo. Ahora tan sólo recorremos una y otra vez los mismos lugares, aquellos que más significado tuvieron para nosotros. No nos encontramos con más gente que la que queremos.
-Pero siempre juntos.
-Siempre.
-No necesito nada más. Creo que nunca lo he necesitado.
-Entonces coge mi mano, y paseemos una vez más. Nademos eternamente en este océano de sentimientos y memorias y disfrutemos juntos de nuestro merecido descanso, pues no puede haber mayor dicha cuando la vida se acaba y nos llega la muerte.

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Este cuento no es mio, es de Yarko. Me llamó a las tantas anoche para decirme que me había mandado un cuento, cosa que no recordé hasta que no vi el correo esta mañana.
Me encanta, desde luego. Cada vez que lo leo aprecio cosas nuevas ^.^