Estamos a 30 de agosto ya, el mes acaba dentro de un suspiro y empieza de nuevo septiembre. Y con septiembre las clases, los agobios, las tareas, apuntes… En fin, podemos decir que vuelve la vida a nuestras casas.
A pesar de que no es algo a lo que quiero dedicar el blog, hoy me gustaría hablar sobre el lolita. Esa moda japonesa que hace tiempo empezó a estar en auge en occidente que consiste en bonitos vestidos con volumen, blusas, zapatitos, medias… Y quería dejar claras unas cuantas cositas. Ahora no voy a redactar como suelo hacerlo, sino que voy a darle un enfoque mucho más personal porque es algo que me afecta.
Señores, no soy una niña tonta. Señores, no soy un objeto sexual al que deban mirar lascivamente e intentar verme las braguitas debajo de la falda. Más que nada, señores, porque voy con enaguas, cancanes y muchas veces medias tupidas. No, señores no, no es una moda para que disfrutéis sexualmente y me imaginéis en distintas posturas. Es una forma de vestir que a mí me agrada llevar, porque también quiero ser egoísta algunos días de mi vida. Si me visto así no es por hacerle un favor a nadie, sino porque es mi vida y es así como me gusta pasarla.
Señoras, no soy una malcriada derrochadora. Considero que trabajo bastante para poder comprarme algo de vez en cuando. Creo que estudio lo suficiente y hago suficientes cosas para merecérmelo. Creo también que intentar aparentar y vestir de la manera que imponen las tiendas de ahora es ser de gilipollas. No me miréis mal si salgo a la calle con zapatitos azules, o si salgo vistiendo blusas a pesar de que no es la moda de la gente joven. Es así como quiero ir, y por suerte tengo la suficiente personalidad para permitírmelo y pasar de vuestras caras de estupefacción.
Gente en general, tenía que decir que a pesar de que me guste llevar faldas sigo siento una persona de carácter fuerte. ¡Ah! También tengo orejas y puedo escuchar vuestros estúpidos comentarios cuando paso al lado. Os pido un poco de discreción, cuanto menos. Sé que es difícil, pero no es imposible.
El llevar falda no me convierte, y es algo que quiero que quede claro, en una muñeca a la que podáis intentar gastar bromas. Porque sí, yo también sé insultar aunque no os lo creáis, y os puedo asegurar que aunque no lo utilice muy a menudo, mi vocabulario soez no tiene nada que envidiar al de los marineros de antaño.
Feliz verano a todos
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Foto de Jorge Tejera |