─Dime, ¿qué es lo que quieres?
─Miénteme
─…
─Dime que me quieres
─Te quiero. Con toda mi alma.
─Eres un jodido embustero
─Fue lo que me pediste que fuera. Todo lo nuestro se basó en una
mentira. No veo por qué… bueno. No veo por qué ahora no debo seguir mintiéndote.
─¿No se te quiebra el corazón a cada mentira que dices?
─Pues… no, la verdad es que no.
─A mí sí.
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Vuelvo a mi habitual ritmo de escritura y publicación... ¡bien! He pasado un verano en el que no he escrito ni mi nombre. A eso se le llama desconectar.
Esta tarde reanudé el taller de literatura y hemos hablado de los diálogos, diferenciando el diálogo escrito para ser leído en voz alta y el que está escrito para ser leído en una novela. He intentado conseguir esta vez esa frescura que exigen las frases que se van a decir en voz alta, pero... no sé si lo he conseguido.
En fin, experimentos y diálogos por doquier. Lo próximo que quiero intentar es un cuento en el que los tiempos verbales se intercalen y no quede mal.
En general parece que "el reclamo" no es algo que en el fondo le duela, lo percibo un poco más como un capricho del momento, algo solo para esperar escuchar algo ella desea por orgullo. Aunque esa es solo mi impresión.
ResponderEliminarYo también escribí un post con ese título. Y me gustó además.
ResponderEliminarhttp://wordpress.com/my-stats/?view=postviews&summarize&numdays=7&blog=12697299
AG